El Dr. Ignacio Echeverría Lucotti es cardiólogo del hospital Mesa del Castillo. Está especializado en deporte, arrítmias y electrofisiología y coordina el Centro de Alto Rendimiento del mismo hospital. En esta entrevista, el Dr. Echeverría nos ofrece su punto de vista sobre la seguridad médica en la práctica deportiva.

¿La muerte súbita durante la práctica deportiva, es habitual?

No es un fenómeno habitual. La incidencia es aproximadamente de un evento cada 50.000 y 15.000 deportistas de competición al año, según tengan más o menos de 35 años.

¿Por qué esta diferencia?

En menores de 35 años, la enfermedad coronaria es menos prevalente, siendo las causas más frecuentes la degeneración grasa del músculo cardíaco (displasia arritmogenica), el aumento del espesor de las paredes del corazón (miocardiopatia hipertrófica) y anomalías congénitas entre otras. A partir de los 35 años la arterioesclerosis va ganando terreno, siendo la responsable del 85 % de los eventos.

¿Por qué el ejercicio puede precipitar una muerte súbita?

La presencia de alteraciones estructurales o eléctricas del corazón pueden pasar desapercibidas en el reposo. Durante el ejercicio el corazón aumenta su trabajo de forma proporcional a la intensidad de esfuerzo, y las alteraciones estructurales y/o eléctricas inadvertidas en el reposo, se pueden poner de manifiesto.

En el caso de la muerte súbita, el ejercicio sobre un corazón enfermo es el gatillo para que se generen alteraciones del ritmo. Estas no dan tiempo a que el corazón se llene y expulse la sangre de forma adecuada ocasionando sensación de palpitaciones rápidas, inestabilidad, pérdidas transitorias de conocimiento y llegar al extremo de provocar la muerte.

¿Hay forma de evitarlo?

En la mayoría de los casos si, pero no en todos. Hay enfermedades del corazón que tienen formas familiares. Indagar los antecedentes familiares sobre enfermedades diagnosticadas o bien situaciones que generen sospecha (antecedentes familiares de muerte súbita, muertes a antes de los 55 años, portadores de desfibriladores implantables) es muy importante.

Si el deportista refiere síntomas como palpitaciones, episodios transitorios de inestabilidad y/o perdida de conocimiento, debe llamar la atención. De la misma manera que el hallazgo de ciertas anormalidades en la exploración física como soplos, pulso irregular o tensión arterial anormal entre otras.

¿Y el electrocardiograma?

Este estudio refleja la actividad eléctrica del corazón. Es muy fácil y rápido de hacer, está al alcance de todo el mundo. No es nada caro. Si el registro no es normal, puede que tenga connotaciones pronósticas.

¿Sí tengo todo bien, me puedo quedar tranquilo?

La inexistencia de antecedentes personales y familiares asociada a una exploración física y un electrocardiograma normal en menores de 35 años, garantiza que la probabilidad de tener una muerte súbita sea muy baja, en torno al 1-2%. El estudio cuesta menos que unas zapatillas para correr.

¿Entonces este tipo de reconocimientos se lo tiene que hacer todo el mundo?

Ya es obligatorio en deportistas federados y es muy recomendable en aquellos que participen en competiciones o que realicen actividad deportiva de alta intensidad.

“Un estudio cardiológico cuesta menos que unas zapatillas para correr”